IMPORTANCIA AGRONÓMICA DEL NITRÓGENO EN EL CULTIVO DE SOJA

El nitrógeno es uno de los elementos más importantes para las plantas y su disponibilidad condiciona en gran medida la productividad de los cultivos de soja, ya que es indispensable para el crecimiento de todo organismo vivo.

Que brinda el Nitrógeno a los cultivos

Es componente de moléculas esenciales para la vida de las plantas, condicionando la calidad de las estructuras y los procesos en los que estas intervienen. Está presente en los ácidos nucleicos (ADN y ARN), las vitaminas y en las moléculas de almacenaje de energía. Forma parte de los aminoácidos, base de las proteínas, las que son parte constitutiva de todas las células vivas.

El nitrógeno forma parte de la clorofila e interviene en su síntesis, por lo que está involucrado en la fotosíntesis (captación y eficiencia de uso de la radiación). Sin nitrógeno y clorofila, el cultivo no utilizará la luz del sol como fuente de energía para llevar a cabo todas las funciones esenciales para la planta como la absorción de nutrientes.

El síntoma visual característico de carencia de nitrógeno es el “amarillamiento” de las plantas y la reducción del crecimiento. Mejoras en la disponibilidad no sólo permiten el logro de altos rendimientos sino también de mayores concentraciones de proteínas en los forrajes y granos producidos.

Características acerca del cultivo de Soja.

En Argentina el cultivo de soja (Glycine max) ocupa actualmente 20 millones de hectáreas. La distribución de su producción abarca las regiones Pampeana, Chaqueña, Noroeste y Mesopotamia. La variación climática y los tipos de suelos entre estas regiones determinan la diversidad de rendimientos.

La soja es un cultivo de altos requerimientos nutricionales. Las decisiones relacionadas al manejo de las limitaciones de nutrientes tienen un alto impacto en los sistemas de producción. En general, el Nitrógeno (N) es uno de los micronutrientes más limitantes para la producción de granos de la Región Pampeana.

En soja, la fijación biológica de nitrógeno (a través de la inoculación de las semillas con bacterias de Bradyrhizobium) puede aportar una gran proporción del N total (ej. casos de más del 50%). Si bien la inoculación es una práctica eficiente, no siempre la calidad del proceso es óptima pudiendo llevar en casos a limitaciones de N.

La deficiencia de nitrógeno produce una disminución en el crecimiento del cultivo y un amarillamiento primero de las hojas y luego de la planta. Los primeros síntomas de deficiencia aparecen en las hojas más viejas porque el nitrógeno es un nutriente móvil en la planta. Ante una escasez, el nitrógeno es transportado desde las hojas más viejas hacia las más nuevas para poder sostener su crecimiento.

Fuentes de Nitrógeno en el cultivo de Soja

  • La fijación simbiótica del nitrógeno atmosférico (FBN)
  • La absorción del nitrógeno del suelo (nitratos y amonio). Son necesarios 80 kg/ha de N para producir 1 Tn de grano de soja.

La fijación simbiótica de N2 atmosférico tiene un alto costo energético para la planta, mucho mayor que el de tomar el N del suelo. La planta debe destinar entre 6 y 12 g de compuestos carbonados por cada gramo de N fijado. La asimilación de N a partir de nitratos del suelo es entre 6 a 8 veces energéticamente más eficiente para el cultivo.

La simbiosis leguminosa-rizobio es la adaptación a un medio deficitario en nitrógeno. En suelos ricos en N, las leguminosas prefieren utilizar el N inorgánico del suelo, independientemente de la presencia de las bacterias. Por el contrario, si la bacteria está presente y los niveles de N del suelo son bajos y/o los requerimientos de la planta son elevados, la planta estimula el ingreso de los rizobios a la raíz, que fijarán N2 atmosférico.

Como la planta debe producir los compuestos carbonados, existe una relación directa entre fotosíntesis y FBN. Por lo tanto, la FBN se relaciona estrechamente a la producción de biomasa aérea y rendimiento: cuanto mayor sea la biomasa aérea, mayor será la fotosíntesis, y habrá mayor fijación.

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